Septimo Domingo del Tiempo Ordinario

Posted by Padre Eugenio Cavallari on 20 February 2014

verdeAmen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores.    

Lecturas: Levítico 19, 1 2.17 18; 1 Corintios 3, 16 23; Mateo 5, 38 48.                      

1 - El punto de referencia – El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, está llamado a imitar en todo, la perfección de Dios: “Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo” (Levítico) -"Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo" (Evangelio).”

2 - Un equívoco – Jesús cita el proverbio de los antiguos: “Ojo por ojo y diente por diente” para introducir el discurso del perdón cristiano. Mientras tanto Moisés introdujo este criterio, no para autorizar la venganza personal del ofendido, pero para desanimar al delincuente, a quien se le daba públicamente una pena proporcional al daño causado a la víctima.

3 - La otra mejilla – Para Jesús, no es suficiente aplicar el principio de la justicia distributiva: “A cada uno lo suyo”. Él introduce otro principio y otro método para administrar la justicia: corregir para recobrar al delincuente o al enemigo. Hay tres cosas que hacer: a) indemnizar los daños materiales y morales a la víctima, b) “No odiarás a tu hermano en tu corazón”, c) “deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él” (Levitico). He aquí aclarado el sentido de las palabras paradójicas de Jesús: “Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra” ¡La otra mejilla o la otra milla (Evangelio), es el perdón activo, que solicita a menudo tiempos largos y prolongados!

4 - Una pregunta – ¿Por qué hoy la vida social es tan “violenta”?. 'Los motivos son muchos: a) personales (carácter irascible y prepotente, falta de autocontrol, ambición, envidia); b) familiares (educación autoritaria o represiva), carencias afectivas, incomprensiones, patrones negativos,; c) sociales (cultura de la competición y de la violencia, marginación social, situación de necesidad, provocación, lucha por emerger o sobrevivir, incomprensión, soledad, miedo, exhibicionismo). Estas razones son básicamente el resultado de un equilibrio de poder, no de la mansedumbre, con uno mismo y con los demás.

5 - La paz – La violencia es siempre un acto de debilidad: son violentos los prepotentes y son violentos los miedosos. La solución radica en el establecimiento de una confianza serena y acogedora con los demás, dando confianza y eliminando sospechas, desconfianzas y prejuicios. A veces, es suficiente abrirse y conocerse para dejar caer viejas barreras: “Amistades memorables y matrimonios en crisis, fueron rescatados después de un perdón difícil” (Raniero Cantalamessa). Por lo tanto, para construir la paz, necesitamos la apertura, la escucha, el diálogo, la confianza en los demás. A la razón de la fuerza tenemos que oponer la fuerza de la razón y las razones del corazón.

La violencia destruye ante todo a quien la cumple: 'Si uno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá' (San Pablo). Hoy es urgente actuar sobre los chicos y sobre los jóvenes para que entren en la sociedad de modo sereno y se sientan acogidos por amigos y hermanos.

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