Tercer Domingo De Adviento

Posted by Padre Eugenio Cavallari on 26 February 2013

viola¡Alégrate Israel! El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso.

Lecturas: Sofonías 3,14 18; Filipenses 4,4 7; Lucas 3,10 18.

1 - La buena nueva – La palabra “Evangelio” significa buenas noticias. Es el anuncio más alegre de la historia: Dios se hace hombre para redimirnos del mal, del dolor, de la muerte: Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. ¡El Señor está cerca!. Y está tan cerca que ya está en medio a nosotros. ¡Qué gran amor y humildad tuvo para abolir la distancia que nos separa de Él!

2 – Todos quieren la alegría – Hasta hace pocos años, se ha hablado mucho de justicia social, de derechos humanos, de libertad... Parecía el objetivo más importante, sino el único, para el mundo de la cultura, la ciencia y la tecnología, la política. En cambio hoy, se vuelve a hablar de felicidad, de alegría. Después de todas las experiencias llevadas a cabo, aun las más desenfrenadas y trágicas –sin ningún tipo de freno moral, pedagógico, social- el hombre está realmente por convencerse que la felicidad no es el producto de su sentirse bien y estar contento, pero de su realizarse. La felicidad no es satisfacer todo tipo de antojos o deseos de una vida absolutamente placentera y cómoda, pero es realizar el objetivo fundamental para el que estamos en este mundo.

3 - ¿De dónde viene la alegría? – El profeta Sofonías y San Pablo nos lo explican así: “El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos; ya no temerás ningún mal... El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, presenten sus peticiones a Dios”. Esta alegría es el primer fruto de la salvación. Pero hay un segundo tipo de felicidad mucho mayor: ¡“ Dios se alegrará con gozo por ti, y te renovará con su amor, se regocijará por ti con cantos de júbilo como en día de fiesta”! Nuestra alegría entonces no viene de nuestra saciedad, hecha de pequeños bocados, pero es la misma alegría que goza Dios que finalmente se convierte en la nuestra.

4 – Los caminos de la alegría – Las preguntas que los contemporáneos de Juan el Bautista le hacen luego de haber recibo su bautismo se refieren al gran problema de todo hombre: ¿“Qué debo hacer para ser feliz? Esta es la respuesta: a) donar lo que tienes a los que no tiene...La felicidad es dar a los demás; b) exijan lo justo y hagan todo con justicia... La felicidad es ser honestos, justos, imparciales, en paz con la propia conciencia; c) estar contentos por lo que tienes y eres.... La felicidad es ser siempre uno mismo, realizar con ganas y con entusiasmo el propio trabajo, no hacer más nada por la fuerza; d) no maltratar... La felicidad es dar un poco de afecto, comprensión y solidaridad. Estos son los caminos evangélicos de la alegría, totalmente opuestos a los del mundo.

5 - La alegría es fruto de la paz – Es suficiente este pensamiento muy fuerte de San Agustín para sintetizar la diferencia entre la alegría y la paz: “La paz del hombre mortal con Dios es la obediencia bien ordenada según la fe bajo la ley eterna. La paz entre los hombres es la concordia bien ordenada. La paz doméstica es la concordia bien ordenada en el mandar y en el obedecer de los que conviven juntos. La paz de la ciudad celeste es la sociedad perfectamente ordenada y perfectamente armoniosa en el gozar de Dios y en el mutuo gozo en Dios. La paz de todas las cosas es la tranquilidad del orden. Y el orden es la distribución de los seres iguales y diversos, asignándole a cada uno su lugar”. (Ciudad de Dios19, 13).