En esta secciòn se ofrecen algunas reflexiones sobre la Palabra de Dios del dìa festivo, preparadas por la comunidad cada semana. Este material trata de responder a una doble exigencia de todos: a) Escuchar la Palabra de Dios en la misa dominical habiendola ya meditado en modo serio y profundo; b) Adecuar la homilia o la catequesis en el mejor modo a la sensibilidad y a las situaciones concretas de los fieles. El camino realizado, ya desde hace 40 años ha demostrado que este mètodo –aunque si no es el ùnico ni el òptimo- mejora la calidad y los contenidos de la homilia. Esto se transforma en un valioso servicio que los laicos ofrecen al sacerdote y el sacerdote ofrece a la comunidad de los fieles. Despuès de esta experiencia como grupo, se sintiò la exigencia de ofrecer tambièn un “rastro” escrito para que la reflexiòn continùe durante la semana en familia. Ahora el textò està disponible a travès de internet: la nueva “chimenea”, donde la familia puede reunirse alrededor de la Palabra de Dios y del fuego del Espìritu Santo. La Iglesia invita cordialmente a preparar un corazòn bien dispuesto a escuchar y a profundizar la Palabra de Dios.
Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen
XXX Domingo Del Tiempo Ordinario
Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo.
Lecturas: Éxodo 22, 20 26; 1Tesalonicenses 1, 5 10; Mateo 22, 34 40.
1 - La cosa más importante – “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”. Aquí está el punto: mi fe debe convertirse en un acto de amor, que abarque todas las expresiones de mi vida. ¡Creer es enamorarse! Preguntémosnos: ¿a Dios le he dado todo mí mismo o simplemente los descartes? ¿Hago todo sólo por amor o lo hago por obligación, por interés, por miedo? En la vida no “debemos” hacer nada por fuerza, pero solamente debemos amar.
XXIX Domingo Del Tiempo Ordinario
Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios.
Lecturas: Isaías 45, 1.4 6; 1 Tesalonicenses 1, 1 5; Mateo 22, 15 21.
1 - Dios y César – La objeción de los fariseos: “¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? le brinda a Jesús la ocasión para dirimir una cuestión siempre actual y muy delicada: la relación adecuada entre la esfera de lo espiritual (Dios-hombre) y la esfera temporal (ciudadano-Estado, política- economía). He aquí la respuesta de Jesús: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios”. En otras palabras: la Iglesia no tiene que ocuparse de las cosas temporales, ni el Estado debe interferir en las cosas espirituales o de conciencia. Hoy en día, todavía estamos buscando un difícil equilibrio entre la laicidad y el laicismo, entre religión y libertad de conciencia, entre fundamentalismo y fanatismo.
XXVII Domingo Del Tiempo Ordinario
El reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino.
Lecturas: Isaías 5, 1 7; Filipenses 4, 6 9; Mateo 21, 33 43.
1 - La viña del Señor – En el plan de Dios, toda la humanidad, en Adán y Eva, estaba llamada a ser su viña, su familia. Al primer pecado de nuestros progenitores Dios no responde con una condena exclusiva con la expulsión del Jardín del Edén, sino con una nueva rehabilitación y una nueva llamada, que se expresa históricamente en Abraham, por lo tanto en el pueblo de Israel. Y cuando los hebreos respondieron con una infidelidad increíble al amor de Dios crucificando a su Hijo, Él en Jesucristo, elegirá como su viña a toda la humanidad que acoja la salvación. Hoy nos toca a nosotros decir: “Nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre” (Salmo 79).
XXVI Domingo Del Tiempo Ordinario
Los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.
Lecturas: Ezequiel 18, 25 28; Filipenses 2, 1 11; Mateo 21, 28 32.
1 - Ezequiel – Este sacerdote del templo es el profeta que provoca a pecadores y creyentes con un desafío: “¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío –dice el Señor- el que no es correcto? Cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, él mismo preserva su vida”. He aquí la verdadera razón que nos debe convencer a convertirnos: la salvación es don de Dios, pero también está en nuestras manos. ¡Cada uno es un poco salvador de sí mismo! San Agustín lo expresa muy bien así: “El que te creó sin ti, no te salvará sin ti”.
XXV Domingo Del Tiempo Ordinario
Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.
Lecturas: Isaías 55, 6 9; Filipenses 1, 20-27; Mateo 20, 1 16.
1 - La diferencia – El Señor nos habla por boca de Isaías explicándonos su comportamiento, lleno de comprensión y perdón: “Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos a los caminos de ustedes”. Este texto nos ayuda a entender el sentido del Padre Nuestro: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Por supuesto, Dios es infinito en todo y ni siquiera el mal es un obstáculo para su amor. ¡Al contrario! Paradójicamente, se puede afirmar que mientras para nosotros el pecador es el último del que nos preocupamos, para Dios es siempre el primero, ya que tiene más necesidad de salvación.
Vigésimo Cuarto Domingo Del Tiempo Ordinario
No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces.
Lecturas: Eclesiástico 27,33 28,9; Romanos 14,7 9; Mateo 18, 21-36.
1 - El ‘como’ – Ya sea el Antiguo como el Nuevo Testamento están recorridos por un paralelo entre el comportamiento de Dios y el comportamiento del hombre: “ámense los unos a los otros, como yo los he amado - Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. No hay escape de este principio elemental de justicia entre Dios y nosotros: lo que le pedimos, debemos estar dispuestos a darlo a los demás. El amor exige siempre y en todo la reciprocidad. En este sentido, debe interpretarse el principio: “ojo por ojo y diente por diente”. ¡Una mirada de perdón, una palabra de perdón!
XXIII Domingo Del Tiempo Ordinario
Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.
Lecturas: Ezequiel 33,7 9; Romanos 13, 8 10; Mateo 18,15 20.
1 – La centinela de Dios - Dios llamó al profeta Ezequiel para una tarea muy difícil: “A ti, hijo de hombre, yo te he puesto como centinela del pueblo de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, tú les advertirás de mi parte”. Si el profeta no cumple fielmente su cargo, el Señor lo considera responsable de la ruina de los impíos: “pero a ti te pediré cuenta de su muerte”. Dos mil años atrás ya hubo un “Hijo del Hombre” - Cristo Redentor - a quien el Padre ha pedido cuenta de la muerte espiritual de toda la humanidad: Él ha saldado la cuenta con su muerte en la Cruz. Estando místicamente en la Cruz hasta el fin del mundo, Jesús actúa como una centinela para el pueblo de los salvados. Pero todos tenemos que ser centinelas de Dios, junto a Él, respecto a los hermanos que han errado. Ser verdaderamente centinelas significa sentirnos responsables de la salvación de todos.
Vigésimo Segundo Domingo Del Tiempo Ordinario
Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme.
Lecturas: Jeremías 20, 7 9; Romanos 12, 1 2; Mateo 16, 21 27.
1 - Jeremías – El profeta, perseguido a muerte, se desahoga con Dios: “¡Me sedujiste, Señor, y yo me dejé seducir! Fuiste más fuerte que yo, y me venciste… Si digo: «No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre», entonces su palabra en mi interior se vuelve un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. He hecho todo lo posible por contenerla, pero ya no puedo más”. La tarea del profeta es terrible y pone en peligro su vida. También Jesús dirá un día: “Padre, si es posible, que esta copa pase de mí, pero hágase tu voluntad”
Vigésimo Primer Domingo Del Tiempo Ordinario
Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Lecturas: Isaías 22, 19 23; Romanos 11, 33 36; Mateo 16, 13 20.
1 – Dos preguntas – El Evangelio recoge dos preguntas, hechas por Jesús a sus discípulos relativas a su identidad y misión: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? - Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Preguntas hechas de dos lados diferentes: desde los que observan desde el exterior y con criterios prefabricados y de aquellos que han tenido experiencia directa y sin prejuicios. A lo largo de la historia los hombres siempre han dado una respuesta. Incluso hoy en día es así, y todos están interpelados.
Décimo Noveno Domingo Del Tiempo Ordinario
¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?.
Lecturas: 1Reyes 19, 9a.11 13a; Romanos 9,1 5; Mateo 14, 22 33.
1 - El monte de Dios – El hecho del profeta Elías que sube el Horeb, el monte de Dios, y oye esta voz del Dios: “Sal y preséntate ante mí en la montaña”, es la misma experiencia que hace cada hombre en busca a Dios, de sí mismo y de las raíces de la vida. Pasa el Señor ... y no lo anuncian, ni el terremoto, ni el viento fuerte, ni el fuego, sino una “brisa apacible” . El Espíritu Santo es la suave brisa de Dios que anuncia ¡la paz, la misericordia, el amor!

