En esta secciòn se ofrecen algunas reflexiones sobre la Palabra de Dios del dìa festivo, preparadas por la comunidad cada semana. Este material trata de responder a una doble exigencia de todos: a) Escuchar la Palabra de Dios en la misa dominical habiendola ya meditado en modo serio y profundo; b) Adecuar la homilia o la catequesis en el mejor modo a la sensibilidad y a las situaciones concretas de los fieles. El camino realizado, ya desde hace 40 años ha demostrado que este mètodo –aunque si no es el ùnico ni el òptimo- mejora la calidad y los contenidos de la homilia. Esto se transforma en un valioso servicio que los laicos ofrecen al sacerdote y el sacerdote ofrece a la comunidad de los fieles. Despuès de esta experiencia como grupo, se sintiò la exigencia de ofrecer tambièn un “rastro” escrito para que la reflexiòn continùe durante la semana en familia. Ahora el textò està disponible a travès de internet: la nueva “chimenea”, donde la familia puede reunirse alrededor de la Palabra de Dios y del fuego del Espìritu Santo. La Iglesia invita cordialmente a preparar un corazòn bien dispuesto a escuchar y a profundizar la Palabra de Dios.
Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen
Vigésimo Domingo Del Tiempo Ordinario
¡Mujer, qué grande es tu fe!.
Lecturas: Isaías 56, 1.6 7; Romanos 11, 13 15.29 32; Mateo 15, 21 28.
1 - La verdadera religión – El profeta Isaías proclama el criterio, siempre válido para todos, en virtud del cual sentirnos verdaderamente 'religiosos' agradables a Dios:
“Observen el derecho y practiquen la justicia. A los extranjeros que se han unido al Señor para servirle, para amar el nombre del Señor, y adorarlo... los llevaré a mi monte santo; ¡los llenaré de alegría en mi casa de oración!”. Todas las naciones serán juzgadas con este criterio: el derecho a la verdad y la justicia del amor.
Solemnidad De La Asunción De La Vírgen Maria
Apareció en el cielo una señal maravillosa: una mujer revestida del sol, con la luna debajo de sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza.
1 - Con Jesús para siempre – La condición de Maria es absolutamente única, desde el primer momento de su concepción hasta el último momento de la vida. La coloca a un paso de Dios y por lo tanto es la más cercana a los hombres: es madre de los hombres porque es madre de Dios. Y todo ello en el misterio de la encarnación, muerte y resurrección de Jesús Cristo, por lo que Ella misma es la primera hija de la Redención y sigue directamente el destino de Él, resucitado en el cielo.
Décimo Octavo Domingo Del Tiempo Ordinario
Todos comieron hasta quedar satisfechos.
Lecturas: Isaías 55, 1 3; Romanos 8, 35.37 39; Mateo 14, 13 21.
1 - El pan de cada día – Si Jesús multiplicó el pan dos veces para las multitudes hambrientas de Galilea, Dios multiplica cada día la comida para las multitudes de todo el mundo. El pan es el milagro cotidiano que se renueva ante nuestros ojos, distraídos y acostumbrados a los milagros. Pan para el cuerpo, pero también pan extrasubstancial para el espíritu: la ciencia, la tecnología, los intercambios interculturales, los bienes sobrenaturales ...
Décimo Séptimo Domingo Del Tiempo Ordinario
El reino de los cielos es como el dueño de una casa, que de lo que tiene guardado saca tesoros nuevos y viejos.
Lecturas: I Reyes 3, 5.7 12; Romanos 8, 28-30; Mateo 13, 44 52.
1 - Salomón – El joven rey, apenas elegido, no le pide a Dios una vida larga o riquezas o la muerte de sus enemigos, sino simplemente un corazón comprensivo y lleno de discernimiento para juzgar. El Señor lo escucha. También la recta fe enseguida orienta al creyente a pedir en la oración el bien supremo y la capacidad de apreciarlo y descubrirlo: 'Oh! Padre - ruega la Iglesia en la colecta litúrgica - concede el discernimiento del Espíritu, para que sepamos apreciar entre las cosas del mundo, el valor inestimable de tu reino, listos a toda renuncia para adqurir tu don.'
Décimo Sexto Domingo Del Tiempo Ordinario
Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha.
Lecturas: Sabiduría 12, 13.16 19; Romanos 8, 26 27; Mateo 13, 24 43.
1 - El método divino – El conflicto entre la fe y la razón, típica de toda experiencia religiosa, no es debido tanto a las insondables profundidades de los misterios revelados cuanto a la diferencia inexplicable entre el método de Dios y nuestro método: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos”. El conflicto es evidente especialmente en lo que respecta a algunos problemas críticos-éticos: el mal, el dolor, la muerte, el comportamiento de Dios con los buenos y los malos, el conflicto entre la ley de Dios y la libertad humana y entre la justicia y la misericordia.
Décimo Quinto Domingo Del Tiempo Ordinario
Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.
Lecturas: Isaías 55, 10 11; Romanos 8, 18 23; Mateo 13, 1 23.
1 - La fecundidad – Todos los días somos testigos del milagro de la fecundidad que renueva la vida en el universo espiritual y material. ¡Y no nos maravillamos más por ello! “Así como la lluvia no vuelve al cielo sin haber fecundado la tierra, así será de mi palabra: ella no volverá a mí estéril, sino que realizará todo lo que yo quiero y cumplirá la misión que yo le encomendé” (Isaías). La naturaleza es todo un milagro porque la medida con actúa Dios es esencialmente creativa.
XIV Domingo Del Tiempo Ordinario
Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy dócil y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.
Lecturas: Zacarías 9, 9 10; Romanos 8, 9.11 13; Mateo 11, 25 30.
1 - La nueva majestad – El profeta Zacarías presenta al futuro Mesías, Jesucristo como un rey, que entra en la nueva Jerusalén de la humanidad redimida sin armas y signos de poder: “Él es justo y victorioso, montado en un burro,
en un burrito, cría de una burra; anunciará paz a las naciones”. El nuevo estilo de la grandeza divina y humana es la humildad no el orgullo, la mansedumbre no la prepotencia. Estos valores espléndidos Jesús se los atribuye a él mismo: “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontrarán descanso para su alma”.
XIII Domingo Del Tiempo Ordinario
El que encuentre su vida, la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
Lecturas: II Reyes 4,8-11.14.16a; Romanos 6,3-4,8-11; Mateo 10, 37 42.
1 - Eliseo – El profeta del Señor recibe calurosa bienvenida en la casa de una familia de Sunem: “Me consta que ese hombre de Dios es un santo –le dice la mujer a su marido- con frecuencia pasa por nuestra casa”. La recompensa de Dios no se hizo esperar: “El año que viene, por estas mismas fechas abrazarás a tu hijo”. Así que, siempre es el Señor que pasa entre nosotros cuando una criatura -profeta o no- nos hace del bien. Las palabras de Jesús: “Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me envió”. Aplicando el hecho a nuestra vida interior, podemos decir que cuando aceptamos la voluntad del Padre celestial, nace en nosotros su Hijo Jesús. Le pasó a María, espiritualmente también nos sucede a nosotros.
Solemnidad De San Pedro Y San Pablo
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
Lecturas: Hechos 12, 1-11; 2 Timoteo 4,6 - 8,17-18; Mateo 16, 13-19.
1 - Pedro, el primero de los apóstoles – Simón, el humilde pescador de Galilea manifiesta así, en Cesárea, su fe clara y completa en Jesús: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Jesús, a su vez, da a Simón, el título mesiánico de “piedra”, es decir la roca fundamental: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Las puertas del infierno no prevalecerán. Yo te daré las llaves del reino de los cielos”. Así lo proclamó su sucesor, guía y centro de unidad de la Iglesia. Pedro durante toda su vida, incluso con el breve paréntesis de la triple negación durante la Pasión de Jesús, dará una prueba generosa de fe inquebrantable en Jesús y su Iglesia, muriendo mártir en Roma, crucificado como Jesús.
Solemnidad Del Santísimo Cuerpo Y Sangre De Cristo
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.
Lecturas: Deuteronomio 8,2-3.14b-16a; 1 Corintios 10, 16 17; Juan 6, 51 58.
1 - El pan del viaje – “Israel, no olvides al Señor tu Dios que te guió a través del vasto y horrible desierto, esa tierra reseca y sedienta; que te alimentó con maná, comida que jamás conocieron tus antepasados”. Como el maná reemplazó el pan que sustenta la vida del cuerpo, así la Eucaristía es el pan que sustenta la vida del espíritu en el largo viaje de este mundo a la eternidad. Jesús nos lo recuerda: "Si uno come de este pan, vivirá para siempre".

