En esta secciòn se ofrecen algunas reflexiones sobre la Palabra de Dios del dìa festivo, preparadas por la comunidad cada semana. Este material trata de responder a una doble exigencia de todos: a) Escuchar la Palabra de Dios en la misa dominical habiendola ya meditado en modo serio y profundo; b) Adecuar la homilia o la catequesis en el mejor modo a la sensibilidad y a las situaciones concretas de los fieles. El camino realizado, ya desde hace 40 años ha demostrado que este mètodo –aunque si no es el ùnico ni el òptimo- mejora la calidad y los contenidos de la homilia. Esto se transforma en un valioso servicio que los laicos ofrecen al sacerdote y el sacerdote ofrece a la comunidad de los fieles. Despuès de esta experiencia como grupo, se sintiò la exigencia de ofrecer tambièn un “rastro” escrito para que la reflexiòn continùe durante la semana en familia. Ahora el textò està disponible a travès de internet: la nueva “chimenea”, donde la familia puede reunirse alrededor de la Palabra de Dios y del fuego del Espìritu Santo. La Iglesia invita cordialmente a preparar un corazòn bien dispuesto a escuchar y a profundizar la Palabra de Dios.
Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen
XV Domingo Del Tiempo Ordinario
Los envió de dos en dos de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus malignos
Lecturas: Amos 7, 12‑15; Efesios 1, 3‑14; Marcos 6, 7-13.
1 ‑ Un cierto Amos – La historia de Israel se puede resumir así: Dios que salva a su pueblo. A Él le gusta valerse de hombres absolutamente normales, a los que llama para el ministerio de profetas, sacerdotes, reyes o simples fieles. Uno de muchos es el profeta Amós, pastor de bueyes, que se presenta así: “Yo no soy profeta ni hijo de profeta, sino que cuido ovejas y cultivo higueras. Pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel”. Como decir: es el Señor quien siempre hace todo. En las manos de Dios la debilidad se convierte en fortaleza, la ignorancia en sabiduría. San Pablo también lo explica muy bien: “la locura de Dios es más sabia que la sabiduría humana, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza humana” (Carta a los Corintios). El profeta es muy consciente de que debe ser sólo un instrumento dócil en las manos de Dios.
XIV Domingo Del Tiempo Ordinario
En todas partes se honra a un profeta, menos en su tierra
Lecturas. Ezequiel 2, 2‑5; 2 Corintios 12, 7‑10; Marcos 6, 1‑6.
1 – Un pueblo rebelde – El profeta Ezequiel fue enviado al pueblo de Israel, que está pagando un alto precio por su infidelidad a la ley de Dios con el exilio en Babilonia, para que con el tiempo se arrepienta y vuelva a la fidelidad a su Señor. También Dios parece escéptico sobre la posibilidad de ser escuchado y obedecido por su pueblo: '“Tal vez te escuchen, tal vez no, pues son un pueblo rebelde; pero al menos sabrán que entre ellos hay un profeta”. Es por eso que el profeta Ezequiel fue deportado: para estar entre ellos como un testigo de misericordia, de conversión, de salvación renovada. También hoy la Iglesia está “deportada” en medio de la humanidad para que la salvación sea posible para todos.
XIII Domingo Del Tiempo Ordinario
No tengas miedo; cree nada más
Lecturas: Sabiduría 1, 13-15. 2, 23-24; 2 Corintios 8, 13-15; Marcos 5, 21-43.
1 - Vida y muerte – Inicia una reflexión profunda sobre este tema fundamental para todas las personas de todos los tiempos. Nos guía el último libro sapiencial del Antiguo Testamento: la Sabiduría. Enseguida alaba al Dios de la vida: “Él ha creado todas las cosas para que subsistan; las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas ningún veneno mortal”. Todo ser, en cuánto tal, es un bien de Dios; el mal no puede ser que el resultado de la voluntad humana, por lo tanto es la privación del bien. El hombre fue creado para la inmortalidad, a imagen de la inmortal justicia de Dios. ¿Por qué entonces la muerte? Nos responde la Sabiduría: “Por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla”. La muerte es el resultado final de una elección equivocada del hombre y del ángel.
XII Domingo Del Tiempo Ordinario
¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?
Lecturas: Job 38, 1.8-11; 2 Corintios 5, 14‑17; Marcos 4, 35‑41.
1 ‑ El mar ‑ Es una estupenda criatura de Dios, signo de potencia vivificante, de ilimitado tamaño, de abismal profundidad. ¡Así cómo es Dios! Contemplando esta maravilla de la creación, nuestra mirada se asoma al infinito de Dios, al inexorable transcurrir y refluir del tiempo, a las interminables miserias humanas que son curadas y devueltas a vida nueva, al llanto y tragedias del hombre .. . La lectura de Job parece aludir a esto, cuando recuerda que Dios ha establecido un límite preciso al mar de la creación y del mal: “Sólo hasta aquí puedes llegar; de aquí no pasarán tus orgullosas olas”. Este mar del mundo es símbolo de todo el mal, que trata de arrollar el bien; pero se quebranta contra la sabia y misericordiosa Providencia de Dios, que también usa el mal para lograr un bien mayor.
XI Domingo Del Tiempo Ordinario
El reino de Dios es como la semilla más pequeña que crece hasta convertirse en el árbol más grande
Lecturas: Ezequiel 17, 22-24; 2 Corintios 5, 6-10; Marcos 4, 26-34.
1 – Dos parábolas – Un hombre esparce semilla en la tierra, la madre tierra produce el milagro; pocos días después, he aquí el tallo y luego la espiga... La semillita de mostaza es la más pequeña que hay, pero echa ramas tan grandes que las aves pueden anidar bajo su sombra... Dos mini-parábolas para aprovechar dos características del Reino de Dios en su surgir y en su perfeccionarse: parecería que el hombre hiciera todo; pero en realidad, es Dios que produce la semilla y la hace fructificar, incluso sin la intervención humana o en contra de todas las adversidades. Ésto en el campo de la naturaleza. Pero en el campo de la gracia, la semilla de Dios es el Espíritu del amor: no más que una célula de vida divina en el corazón de cada hombre, que con el tiempo se convierte en un árbol grande, es decir la Iglesia, la familia universal.
Solemnidad Del Cuerpo Y Sangre Del Señor
Tomen; ¡esto es mi cuerpo y mi sangre!
Lecturas: Éxodo 24, 3-8; Hebreos 9, 11-15; Marcos 14, 12-16; 22-26.
1 - Sacrificio de agradecimiento – La Eucaristía es el sacramento de la gratitud ilimitada del hombre a su Señor, sobre todo por la obra de la salvación: “Cristo, al presentarse como sumo sacerdote de los bienes definitivos en el tabernáculo más excelente y perfecto, no hecho por manos humanas entró una sola vez y para siempre en el Lugar Santísimo. No lo hizo con sangre de machos cabríos y becerros, sino con su propia sangre, logrando así un rescate eterno” (Hebreos). La Eucaristía es la suma de todos los bienes mesiánicos, presentes y futuros, por los cuales agradecemos perennemente a Dios.
Solemnidad De La Santísima Trinidad
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
Lecturas: Deuteronomio 4, 32-34;39-40; Romanos 8, 14-17; Mateo 28, 16-20.
1 - ¡Gloria! – En este día celebramos todos los dones de Dios que tienen origen y fundamento en la Santísima Trinidad: la vida del Padre, la redención del Hijo, la consumación en la perfección infinita de Dios del Espíritu Santo. Por lo tanto, decimos gracias a la incesante y creciente revelación-comunicación de vida, de verdad, de amor y de unidad: “Desde el día que Dios creó al ser humano en la tierra, ¿ha sucedido algo así de grandioso, es decir que un pueblo haya oído a Dios hablarle en medio del fuego?” (Deuteronomio). Esta epifanía de la Trinidad se inicia desde la creación y se extiende en Abraham, Moisés y los profetas, hasta que llega a su punto culminante con la Encarnación del Verbo de Dios hecho hombre y con la venida del Espíritu Santo en la santa Iglesia. Un crescendo que no acabará jamás.
Solemnidad De Pentecostés
Todos fueron llenos delEspíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas
Lecturas: Hechos 2, 1-11; Gálatas 5, 16-25; Juan 15, 26-27; 16, 12-15.
1 - La nueva creación – El día de Pentecostés, la fiesta de los dones de la tierra y el cielo, Jesús cumple su promesa: envía el Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, plenitud de vida divina donada a los creyentes. Pentecostés es el primer día de una nueva creación: los hombres están llamados a vivir desde ahora la vida misma de Dios. Ahora, el amor de Dios es su misma naturaleza, por lo tanto también es la vida del espíritu humano “Si les quitas el aliento, mueren y vuelven al polvo. Pero si envías tu Espíritu, son creados, y así renuevas la faz de la tierra” (Salmo 103).
Ascensión Del Señor
Salieron y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba en la obra
Lecturas: Hechos 1,1-11; Efesios 1,17-23; Marcos 16,15-20.
1 – La Ascensión – La vida en la tierra termina con la ascensión al cielo. Esto vale para Jesús y para nosotros. Nuestra patria es el cielo y Jesús nos procede en la Casa del mismo Padre: “Voy a prepararles un lugar”. Como si dijera: “Los llevo conmigo y seguiré estando con ustedes”. Nosotros estamos en Jesús de hecho y por derecho, en la esperanza y en la comunión de los Santos, con la Trinidad.
VI Domingo De Pascua
Como el Padre me ha amado a mí, así amense los unos a los otros
Lecturas: Hechos 10, 25-27. 34-35.44-48; I Juan 4, 7-10; Juan 15, 9-17.
1 - ¿Cómo?...así – Todavía estamos en el Cenáculo de la Última Cena para escuchar el paso más sublime del discurso de Jesús: “Así como el Padre me ha amado a mí, así ámense los unos a los otros” Ahora entremos en el fondo del misterio inaccesible de Dios: Jesús nos ha amado con la misma intensidad con la que el Padre lo amó. Parecería increíble si no hubiera sido Él a revelárnoslo. Y este amor común del Padre y del Hijo, que nos han dado, es el Espíritu Santo, ¡el poder divino de amar a todos!

