En esta secciòn se ofrecen algunas reflexiones sobre la Palabra de Dios del dìa festivo, preparadas por la comunidad cada semana. Este material trata de responder a una doble exigencia de todos: a) Escuchar la Palabra de Dios en la misa dominical habiendola ya meditado en modo serio y profundo; b) Adecuar la homilia o la catequesis en el mejor modo a la sensibilidad y a las situaciones concretas de los fieles. El camino realizado, ya desde hace 40 años ha demostrado que este mètodo –aunque si no es el ùnico ni el òptimo- mejora la calidad y los contenidos de la homilia. Esto se transforma en un valioso servicio que los laicos ofrecen al sacerdote y el sacerdote ofrece a la comunidad de los fieles. Despuès de esta experiencia como grupo, se sintiò la exigencia de ofrecer tambièn un “rastro” escrito para que la reflexiòn continùe durante la semana en familia. Ahora el textò està disponible a travès de internet: la nueva “chimenea”, donde la familia puede reunirse alrededor de la Palabra de Dios y del fuego del Espìritu Santo. La Iglesia invita cordialmente a preparar un corazòn bien dispuesto a escuchar y a profundizar la Palabra de Dios.
Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen
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Octavo Domingo del Tiempo Ordinario
Nadie puede servir a Dios y al dinero – Busquen primero su Reino y su justicia .
Lecturas: Isaías 49, 14 15; 1 Corintios 4, 1 5; Mateo 6, 24 34.
1 - La Madre – El profeta Isaías presenta a la Providencia divina como a una madre que no abandona por un instante a sus pequeños: “¡Pero aunque si una mujer se olvidara, yo no te olvidaré!” También Jesús lo asegura: “El Padre vuestro que está en los cielos sabe bien lo que necesitan”. Esta fe, sin embargo, requiere de tres actitudes de nuestra parte: a) pedir la ayuda de Dios con una oración ferviente; b) hacer todo lo posible para procurarnos lo necesario; c) ayudar siempre a los necesitados.
Septimo Domingo del Tiempo Ordinario
Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores.
Lecturas: Levítico 19, 1 2.17 18; 1 Corintios 3, 16 23; Mateo 5, 38 48.
1 - El punto de referencia – El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, está llamado a imitar en todo, la perfección de Dios: “Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo” (Levítico) -"Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo" (Evangelio).”
Sexto Domingo del Tiempo Ordinario
“No he venido a abolir la Ley: he venido a darle plenitud”
Lecturas: Eclesiástico 15, 15 20; 1 Corintios 2, 6 10; Mateo 5, 17 37.
1 - El infinito - Jesús no abroga ni diluye la ley antigua, pero la perfecciona. Ahora al hombre se le da como único punto de referencia y meta final, la perfección infinita de Dios: 'Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos (Evangelio). Todavía demasiados se conforman con una perfección puramente humana o, incluso, de la suficiencia. En cambio, Jesús nos dice: desead con todas las fuerzas el bien mayor. En fin de cuentas, la libertad nos ha sido dada para esto: elegir siempre el sumo Bien.
Quinto Domingo del Tiempo Ordinario
Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo
Lecturas: Isaías 58,7 10; 1 Corintios 2,1 5; Mateo 5,13 16.
1 - La fuente – S. Pablo afirma que el testimonio del amor infinito de Dios Padre para sus criaturas es doble: a) Jesucristo, y crucificado, b) el Espíritu Santo, manifestación de su poder. Pues ellos son los dos brazos del Padre, es decir, la doble fuente de la cual proviene la luz de la vida divina y la sal de la sabiduría celestial.
Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario
También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en su presencia nadie pueda gloriarse
Lecturas: Sofonías 2, 3; 3,12 13; 1 Corintios 1, 26 31; Mateo 5, 1 12.
El Sermón de la Montaña, revela al hombre la verdadera esencia de la felicidad. Las bienaventuranzas son ocho puntos, pero tan conectados que se compenetran entre sí de manera inseparable.
Tercer Domingo Del Tiempo Ordinario
Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca Vengan, síganme y los haré pescadores de hombres
Lecturas: Isaías 8, 28b- 9, 1 3; I Corintios 1, 10-13.17; Mateo 4, 12 23.
1 - Galilea de los gentiles (de las naciones)– “El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz” (Isaías). El Hijo de Dios, hecho hombre, inicia la gran aventura con los hombres: maestro de vida, médico de las almas y los cuerpos, libertador de toda forma de esclavitud del mal. Él ha venido a traer la luz de la verdad en la vida humana, que es un proyecto que une al hombre con Dios Esta es la alegría que produce la buena noticia de la salvación a todo el mundo: Galilea de los gentiles!
Segundo Domingo del tiempo ordinario
Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Lecturas: Isaías 49, 3 5. 6; 1 Corintios 1 3; Juan 1, 29 34.
1 - El Cordero pascual – Juan el Bautista presenta a Jesús ante el mundo como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo: figura conmovedora de dulzura, mansedumbre e inocencia La imagen del cordero, anunciada en el sacrificio de Isaac, recuerda el sacrificio de la Pascua judía, en recuerdo de la liberación de la esclavitud en Egipto, y también la pasión de Cristo sobre el Calvario, cuál el profeta Isaías la describe: “Él fue herido por nuestras rebeliones, fue golpeado por nuestras maldades; Él sufrió en nuestro lugar, y gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados”.
Bautismo De Nuestro Señor
Juan el Bautista vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia Jesús
Lecturas: Isaías 42,1-4.6-7; Hechos 10, 34-38; Mateo 3, 13-17.
1 - Desde el Mar Rojo al Jordán – El pueblo hebreo comenzó su camino de liberación de la esclavitud de Egipto cruzando el Mar Rojo y lo concluyó pasando el Jordán para entrar en la Tierra prometida. También Jesús, pidiéndole a Juan el Bautista el bautismo, inicia oficialmente en el Jordán su misión de Redentor, que lo llevará un día hasta el Calvario para donar su Sangre al mundo: desde el Jordán al mar Rojo de su muerte en la cruz. Juan intenta defenderse cuando Jesús le pide el bautismo, pero Jesús insiste y le explica el por qué: "Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo" (Evangelio). Para cumplir toda justicia, conviene que justo Jesús, el inocente y sin mancha de pecado, tome sobre sí los pecados de los hombres para destruirlos con su muerte.
Epifanía Del Señor
¡La Gloria del Señor brilla sobre ti!
Lecturas: Isaías 60, 1 69; Efesios 3, 2 3. 5 6; Mateo 2, 1 12.
1 - Todos estamos llamados – La Epifanía es la fiesta de la llamada universal a la Salvación: “Los gentiles son, junto con Israel, beneficiarios de la misma herencia, miembros de un mismo cuerpo y participantes igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el Evangelio” (San Pablo). La redención de Jesucristo es ofrecida a todos: en Él todos están invitados a formar parte de la familia de Dios.
María, Madre De Dios
Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, a fin de que fuéramos adoptados como hijos.
Lecturas: Números 6, 22-27; Gálatas 4, 4-7; Lucas 2, 16-21.
1 - Un Padre y una Madre – Hoy, octava de Navidad, la Iglesia honra a María como Madre de Dios: Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre. De esta manera la Navidad se convierte en la fiesta de toda la humanidad, porque en María se honra la maternidad de todas las mujeres, como en Jesús se honra la hermandad de todos los hombres. Efectivamente, siempre es una fiesta cuando nace un hijo, no sólo del papá y de la mamá, pero de toda la familia. Hoy es la fiesta de María: la criatura más humilde y más alta, pero también es la fiesta de toda la Iglesia porque María ha recibido a Jesús no para sí, pero para donarlo a todos nosotros. Ella siempre nos lo dona, lo pone en nuestros brazos, es más, en nuestros corazones para que sea todo nuestro.

