Los diamantes de Agustín

 

 

Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen

II - DIOS

Posted by Padre Eugenio Cavallari on 29 January 2016

Su naturaleza

1 – Dios es inefable: es más fácil decir lo que no es, que lo que realmente es (Com. Sal. 85,12)

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I - EL HOMBRE

Posted by on 11 March 2015

1 - El hombre es un animal racional mortal (Ord. 2,11,31)

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Agustín ora y contempla a Dios

Posted by Padre Eugenio Cavallari on 25 October 2013

1– Cómo invocar a Dios

Eres grande, Señor, y muy digno de alabanza ; tu poder es grande y tu sabiduría es incalculable . ¿Y pretende alabarte el hombre, partícula de tu creación, y precisamente el hombre que lleva en torno su destino mortal, lleva consigo el testimonio de su pecado y el testimonio de que resistes a los soberbios? Sin embargo, el hombre, partícula de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en ti. Concédeme, Señor, conocer y entender qué es primero, si invocarte o alabarte, o si es antes conocerte que invocarte. Pero ¿cómo pueda invocarte quien no te conoce? Porque, por ignorancia, fácilmente podrá invocar una cosa por otra. ¿Acaso, más bien, no habrás de ser invocado para ser conocido? Pero ¿y cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán si no se les anuncia? Ciertamente, alabarán al Señor los que lo buscan , porque los que le buscan, lo hallan y los que lo hallan, lo alabarán. Que yo, Señor, te busque invocándote y te invoque creyendo en ti, pues nos llegó tu anuncio. Invócate, Señor, mi fe, la fe que tú me diste e inspiraste por la humanidad de tu Hijo y el misterio de tu Anunciador. (Confesiones 1, 1, 1).

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San Agustín, místico del corazón en las alturas

Posted by P. Eugenio Cavallari on 15 May 2013

 

Buscar dentro de sí

Este salmo empieza con un deseo santo: Como la cierva anhela a las fuentes de agua, así mi alma anhela a ti, oh Dios (Sal. 41,1). ¿Quién es que dice estas cosas? Si lo queremos, somos nosotros. ¿Y qué buscas fuera de lo que eres, cuando está en tu poder ser lo que buscas?. Sin embargo, quien habla no es un solo hombre, pero un solo cuerpo: el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Este deseo no está presente en todos los que entran en la Iglesia; sin embargo los que han gustado la dulzura del Señor y advierten un sabor singular en el cántico, no piensen que están solos; convénzanse que estas semillas están diseminadas en el campo del Señor, o sea en todo el mundo, y que esta voz es la voz de la unidad cristiana: como la cierva anhela las fuentes de agua, así mi alma anhela a ti, oh Dios. Es correcto pensar que se trata de la voz de los catecúmenos, que se apresuran a la gracia del santo lavaje. Por lo tanto se canta solemnemente este salmo, para que ellos deseen la fuente de la remisión de los pecados. ¡Que así sea, y que este sentimiento ocupe realmente en la Iglesia un lugar prioritario! Sin embargo, hermanos, aún con el bautismo de los fieles este deseo no se sacia todavía; pero si ellos saben hacia donde lleva su peregrinar y hacia qué metas se encaminan, más ardientemente se encenderán. (Comentario Salmo 41, 1).

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San Agustín, testigo de la humildad de Dios

Posted by Padre Eugenio Cavallari on 24 April 2013

Desciende, hombre, para ascender a Dios

Descendió al mundo, nuestra vida, la verdadera, tomó sobre sí nuestra muerte y la mató con la abundancia de su vida; nos gritó tronando que volviesemos a Él, en el tabernáculo desde donde vino a nosotros entrando primero en el vientre de una virgen, donde le se unió como esposa la criatura humana , nuestra carne mortal, para no ser siempre mortal; después desde allí como esposo que sale del tálamo, salió con un gran salto para recorrer su camino y sin demorarse nunca, corrió gritando, con sus palabras y con sus obras, con su muerte y con su vida, con el descenso y con el ascenso, gritando para que volviésemos a Él; y se perdió de vista para que entremos en nuestros corazones, para encontrarlo. Efectivamente se fue, y de repente, está aquí. Porque si partió, aún no nos ha dejado. Se fue a un lugar del que nunca se había ido, porque Él hizo el mundo y en este mundo estaba y en este mundo vino para salvar a los pecadores. Mi alma se confiesa a Él, y Él la sana de sus pecados.

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San Agustín contempla la Palabra de Dios

Posted by Padre Eugenio Cavallari on 15 April 2013

Los tres panes

Cuando llegues a los tres panes, o sea a alimentarte de la Trinidad y a entenderla, tendrás lo suficiente para vivir y nutrir a los demás. No debes temer de un extranjero que llega de un viaje, pero acogiéndolo, trata de hacerlo un ciudadano, un miembro de tu familia, sin temor de acabar tus víveres. Ese pan no tendrá fin, pero terminará con tu indigencia. Es pan Dios Padre, es pan Dios Hijo, es pan Dios Espíritu Santo. Eterno es el Padre, coeterno es el Hijo, coeterno es el Espíritu Santo. Inmutable es el Padre, inmutable es el Hijo, inmutable es el Espíritu Santo. Creador no es solo el Padre, sino que también son el Hijo y el Espíritu Santo. Pastor y donador de vida no es solo el Padre, sino también, el Hijo y el Espíritu Santo. Comida y pan eterno lo es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
Aprende y enseña: vive y alimenta. Dios, el cual te da nada mejor que Si mismo. Oh avaro!, ¿qué otra cosa mejor buscabas? Aunque si pidieras otra cosa, ¿cómo te alcanzaría si no te alcanza Dios? (Sermòn 105, 3, 4).
¿Quieres disputar conmigo? Más vale, maravillate y exclama conmigo: ¡Oh abismos de la riqueza! Sobresaltemos los dos y repitámoslo juntos. Estemos unidos en el temor para no perecer en el error: ¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduria y de la ciencia de Dios! Cuán insondables son sus designos e inescrutables sus caminos (Rm 11,33)! Investiga lo inescrutable, realiza lo imposible, corrompe lo incorruptible, ve lo invisible (Sermón 26, 13)!

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